jueves, 13 de octubre de 2011

"Vivimos un momento muy particular"

 DIALOGO CON JOSE EDUARDO WESFREID, DOCTOR EN FISICA, UNO DE LOS GANADORES DEL PREMIO RAICES

 El Jinete Hipotético desconfía de los premios literarios, pero siempre está atento a los premios científicos, sobre todo cuando se trata de reconocer a los que siguieron colaborando a pesar de haberse ido.

–Bueno, a ver, no sé cómo empezar.
–Pregúnteme qué hago.
–Bueno. ¿Qué hace? –Hago física experimental desde el punto de vista de la investigación básica, pero también con mucho contacto con la innovación tecnológica, las empresas y las industrias. Esto nos trae problemas que hay que despejar para ver cuáles son los verdaderos intereses para la física, y a su vez nos da la posibilidad de ver qué temas de física fundamental pueden tener relevancia para una posterior aplicación tecnológica. A mí me gusta estar con un pie en la física fundamental y otro en la experimental.
–Y ahora recibió el premio Raíces. –Bueno... sí, recibí ese premio y estoy muy contento. Somos once personas que lo recibieron. Según yo lo entendí, es un premio a la “diáspora” científica argentina que ha contribuido en la cooperación con nuestro país; es decir, a los argentinos que estamos en el exterior que hemos participado en la actividad científica de la Argentina. Yo creo que vivimos un momento muy particular, muy positivo, de la ciencia en nuestro país. Todos reconocemos muy fuertemente la formación que hemos recibido en la universidad...
–... pública. –Obvio, y gratuita, lo cual tiene bastante significación cuando uno ve los problemas que trae la no existencia de enseñanza pública en muchos lugares del mundo. Todas estas cuestiones estuvieron presentes en las palabras de agradecimiento de quienes ganaron el premio. Yo, en mi caso particular, hace 25 años que estoy trabajando con colegas argentinos en el área de la física experimental. Empezamos en colaboración con gente de la Facultad de Ingeniería de la UBA, tratando de aplicar contenidos de física de fluidos. Durante muchos años hemos intentado dirigir en forma conjunta una tesis (en cotutela), a lo cual ayudó que nuestros estudiantes, al tiempo que trabajaban en su formación en Francia, seguían trabajando en los laboratorios aquí, y así no perdían de vista sus intereses, ni sus posibilidades de desarrollo en la Argentina.
–Bueno, ésa es la parte fundamental de la cooperación. –Hoy contamos con un laboratorio internacional franco-argentino de mecánica de fluidos en la Facultad de Ingeniería. Del lado argentino tiene la tutela del Conicet y la UBA, y del lado francés, la del CNRS, la Universidad de Poitiers, de París VI, de París XI y La Ecole du Physique et Chimie. Así, de algún modo, se ve que ese largo camino que hemos recorrido sigue dando posibilidades y perspectivas de trabajar juntos, y está generando una dinámica excelente, de interés mutuo, que permite desarrollar cosas muy interesantes.
–¿Qué quiere decir con “física experimental”? –Hay físicas de toda medida. Es un poco abusivo de mi parte hablar de “física experimental”, porque puede ser la física de una partícula pequeñísima hasta poder medir correctamente los kilómetros que tuvieron que recorrer los neutrinos...
–¿Cree en esta historia de los neutrinos? –No es mi tema. Es muy interesante el estilo del resultado científico que los colegas de la experiencia Opera han mostrado en su artículo. Tienen todos los elementos para demostrar que los pasos estuvieron bien dados. Han planteado bien un problema que puede tener consecuencias significativas sobre la física. Pero volvamos a la física experimental.
–Volvamos. –Tenemos una física de lo pequeño, una física de lo inmenso (la cosmología, por ejemplo) y yo pensaba en la física experimental como una especie de física intermedia entre las dos, una física que se ocupa de estudiar las cosas con las cuales convivimos más cotidianamente. Nos movemos en el área de los metros y los centímetros: por ejemplo, nos ocupamos de ver cómo juega la turbulencia sobre la erosión en muchos problemas de ríos.
–... –Hay algo importante: en la ciencia lo interesante no siempre es resolver problemas sino saber generarlos, y la realidad tecnológica e industrial está llena de nuevos problemas que hay que generar e intentar resolver. Lo que pasa es que la mecánica de fluidos estaba dominada por un pensamiento bidimensional, y cuesta incorporar en la comunidad científica que hay que empezar a modelizar en tres dimensiones. Lo tridimensional está abriendo un camino de desarrollo muy grande. Y además, cada vez más hay una dinámica de ida y vuelta entre la mecánica de fluidos y la de sólidos. En los dos campos más importantes de la ingeniería hay mucho para que los físicos aprendan y para que aporten.
–Habló de una especie de sinergia entre la ciencia y la industria. Eso se da en Francia. ¿Acá también? –Es difícil hacer una caracterización global. En la Argentina, la preocupación está planteada, aunque está claro que todavía hay mucha potencialidad en el sistema científico argentino que no está aprovechada todo lo que se podría para el sistema tecnológico.
–Siempre hubo una cierta desconfianza mutua entre científicos y “empresarios”, ¿no? –Ese es un tema diferente que preferiría no abordar. Lo que sí sabemos es que hay muchos aspectos que no hay que subestimar. Siempre se comenta, por ejemplo, que la escuela francesa de cristales líquidos, en la década del ’70, fue científicamente importantísima, pero incapaz de generar ninguna patente. Eso parecería ser una falencia: tanto conocimiento básico generado no pudo verse transferido. La transferencia en ese tema la terminaron haciendo otros países. Uno se podría preguntar qué hubiese pasado si el grupo científico que estaba a la punta de la investigación básica se hubiese interesado en la aplicación tecnológica, y yo pienso que probablemente habría habido innovaciones importantísimas. Esto es lo más interesante: no perder oportunidad desde la investigación básica de ocuparse de la transferencia.