jueves, 22 de enero de 2009

Violencia de género

SOCIEDAD › YOLANDA BESTEIRO, DE MUJERES PROGRESISTAS DE ESPAÑA

“Con la violencia de género hay una gran permisividad social”

En un año, hubo 95 mil condenas a maltratadores en España. La dirigente explica cómo se llegó a ese logro y qué falta hacer. Y señala el camino aún por recorrer en la Argentina.

Por Mariana Carbajal

Yolanda Besteiro lidera la Federación de Mujeres Progresistas de España, un colectivo de asociaciones con presencia en todo el territorio ibérico. Es abogada, concejala del bloque socialista en Alcalá de Henares, su tierra, y vicepresidenta del Observatorio Nacional de Violencia hacia las Mujeres. A cinco años de la sanción de la ley integral contra la violencia machista en su país, Besteiro conversó con Página/12 y realizó un balance de la aplicación de la normativa, que castiga con penas de prisión hasta la agresión que no deja marcas físicas y con la cual se logró condenar a un total de 95.284 hombres por malos tratos y vejaciones hacia sus parejas. “Es importante que no queden bolsas de impunidad porque si no queda la idea en los agresores de que no está tan mal lo que hacen como parece”, señaló a la hora de dejar un mensaje a los funcionarios del Ejecutivo y del Poder Judicial que deben poner en marcha el abanico de medidas que establece la ley integral para prevenir y castigar la violencia contra las mujeres, sancionada en la Argentina dos meses atrás. También se refirió a la reforma legal sobre el aborto que impulsa PSOE y al impacto de la crisis económica sobre la población femenina.

Besteiro estuvo en Buenos Aires invitada por la Fundación Alicia Moreau de Justo. Tuvo reuniones con autoridades nacionales y de la ciudad de Buenos Aires y participó de un encuentro en la Legislatura porteña en el que se analizaron las legislaciones de España y la Argentina para enfrentar la violencia machista.

–¿Cuál es el balance de estos primeros cinco años de aplicación de la ley española?

–Muy positivo porque ha permitido avanzar en la protección tanto social como jurídica de las mujeres y a la vez acabar con bolsas de impunidad de los maltratadores. La legislación penal creada ha sido muy importante y se han endurecido las penas. Hasta el maltrato que no produce lesión, que puede ser tanto físico como psíquico, tiene castigo: dejó de ser una infracción penal muy pero muy leve. Ahora, cuando la víctima de ese maltrato de obra, como lo llamamos, es una mujer y quien lo ejerce es su compañero o ex compañero, se considera delito y puede ser castigado con pena de prisión.

–¿Cómo se puede probar si no deja marcas visibles?

–Ese es un problema. No sólo en esos casos sino también en otros en los que hay agresiones verbales como una coacción o una amenaza. Como se producen en el ámbito familiar, no hay testigos más allá de ese entorno. La otra dificultad con la que nos estamos encontrando es que en el Derecho Penal español existe un artículo en la Ley de Enjuiciamiento Criminal que permite a una persona no declarar si tiene que hacerlo contra su pareja o ex pareja. Por la propia naturaleza de la violencia de género, como se trata de mujeres que se encuentran completamente aterrorizadas y en muchas ocasiones con dificultades para enfrentarse a su maltratador en un procedimiento penal, muchas de ellas se suelen acoger a ese derecho a no declarar. Y como no hay más pruebas, se absuelve al imputado y el caso queda impune. Las organizaciones de mujeres estamos intentando o bien que se derogue ese artículo o que no se aplique en los casos de violencia o que se les otorgue valor probatorio a las manifestaciones o declaraciones que hace la víctima en la comisaría. En el Derecho Penal español, lo que se hace en una comisaría vale para iniciar el procedimiento penal, pero la acusación y la carga de la prueba se celebran en el juicio en sala.

–¿Están suficientemente capacitados los operadores de la Justicia para comprender la violencia de género?

–No. Esa es otra dificultad grande que vemos tanto en jueces y fiscales como en médicos forenses y equipos psicosociales, es decir, en los profesionales que participan de todo el proceso y deberían coadyuvar a obtener la condena del maltratador y a ofrecer una mayor protección a la víctima. Para muchos de esos profesionales el hecho de que la mujer sea incapaz de sostener la acusación delante del juez y se acoja al derecho a no declarar puede ser un indicio de que los hechos no son ciertos, cuando en realidad es al revés: una mujer que siente verdadero terror para enfrentarse a su maltratador es un claro indicio de que está siendo maltratada, de la inseguridad que siente y de su falta de autoestima. Por eso otro avance importantísimo de la ley es el trabajo psicológico que se hace con las mujeres, el tratamiento que permite que ganen confianza, empoderarlas, que puedan enfrentar al proceso y al maltratador e iniciar una nueva vida.

–¿Cuántas condenas hubo por maltrato?

–Con esta ley las mujeres se sienten más protegidas y al sentirse más amparadas se deciden más a plantar cara a su maltratador y a denunciarlos. Esto hace que se haya superado las 90 mil denuncias en 2007. Los datos del último año todavía no se dieron a conocer. Y hemos obtenido más de 72 mil condenas en ese año. Hay que destacar que inmediatamente que una mujer denuncia se aplican las medidas de protección y se dicta la orden de alejamiento del agresor de la víctima.

–¿Han podido evaluar si bajaron los índices de violencia de género?

–La violencia de género es un fenómeno que por desgracia tiene su raíz en la desigualdad que existe entre hombres y mujeres y en el hecho de que hay hombres que se consideran superiores a las mujeres, pero no de cualquier mujer sino de aquella que consideran propia y por lo tanto creen que están legitimados para violentarla. Entonces, la única manera de avanzar y erradicar la violencia es que se modifique esa desigualdad. La importancia de la ley integral contra la violencia es que no sólo abarca medidas penales para condenar al culpable y atender a la víctima sino también medidas de transformación de ese ideario que hace posible que la violencia exista. Me refiero a medidas educativas que promocionen los valores de igualdad entre varones y mujeres, y también prevé la supresión de todo tipo de imágenes y publicidades de mujeres estereotipadas o discriminadas para erradicar el concepto de superioridad de un sexo sobre otro. Y otra ley muy importante que marca un antes y un después en España y que va a contribuir a la erradicación de la violencia de género es la de Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres, sancionada en 2007, y que establece una serie de medidas de acción positiva para corregir la desigualdad entre los sexos en el campo económico, político, laboral, entre otros. Esa es la otra pata.

–¿Qué han hecho frente a la violencia mediática?

–La ley creó un Observatorio de Medios, que lo integran también organizaciones de mujeres, donde se estudia y corrige ese tratamiento estereotipado y discriminatorio de la información y la publicidad. El organismo recibe denuncias de cualquier mujer que pueda sentirse agraviada. Hubo un hecho en la televisión muy lamentable, en un reality show: un hombre le pidió ante las cámaras casamiento a su ex pareja, una mujer que había sido víctima suya de violencia, y ella lo rechazó. Después él la asesinó. A consecuencia de ese hecho la vicepresidenta de la Nación, María Teresa Fernández de la Vega, mantuvo una serie de reuniones con autoridades de los grupos de medios y se lograron varios acuerdos positivos. Por el momento se está en un período de autorregulación de las conductas y de adopción de buenas prácticas en el tratamiento de la información vinculada con la violencia de género. Fruto de esos acuerdos se consiguió que en todas las coberturas del tema siempre se haga publicidad del teléfono 016, que es específico para la atención de víctimas. Todavía nos falta mucho por andar en este campo pero estamos en eso.

–¿Cuántas mujeres fueron asesinadas en el último año por su pareja o ex compañero?

–Setenta y dos.

–¿Es menor el número de víctimas mortales que en otros años?

–La cantidad ha descendido muchísimo entre las mujeres españolas. De esas 72 mujeres, el 45 por ciento eran de otras nacionalidades. Como consecuencia de ello se está desplegando un amplio plan para hacer llegar la ley integral, todas las medidas de protección, a las inmigrantes. Las mujeres migrantes se encuentran en una situación especial de vulnerabilidad porque carecen de apoyos de las redes sociales, muchas de ellas desconocen la legislación y no saben que las protege aunque no tengan papeles. Algunas tampoco conocen el idioma y por lo tanto tienen mayores dificultades. Uno de los problemas que había es que ellas podían obtener los papeles por una ley de agrupamiento familiar, es decir, él la reclamaba y sólo podían legalizar su situación a partir de ese vínculo. Ahora, si son víctimas de violencia se les permite obtener su propia documentación, al margen de su maltratador.

–La Argentina acaba de aprobar una ley integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, que debe empezar a implementarse. ¿Qué recomendaciones dejaría en esta instancia?

–Es importante que no queden bolsas de impunidad porque si no queda la idea en los agresores de que no está tan mal lo que hacen como parece. Por desgracia, con la violencia de género hay gran permisividad social.

–¿Cuándo se tratará la reforma legal sobre aborto?

–La idea es que esté en debate entre septiembre y octubre en el Congreso y se apruebe antes de que finalice el año. En nuestra agenda hoy es prioritaria la reforma de la ley de interrupción voluntaria de embarazo. El anteproyecto que aprobó el Gabinete de Gobierno es un hecho histórico porque establece un sistema combinado de plazos e indicaciones y va a permitir ganar en seguridad jurídica y protegerles la salud y la vida de las mujeres.

–¿La crisis económica está afectando en forma particular a las mujeres en España?

–Nos está afectando y muchísimo. Como la situación de inicio de las mujeres era mucho peor que para los hombres, ya nos encontramos con tasas de desempleo femenino que rondan entre 16 y 18 por ciento.


[Fuente: Página/12]


Violencia de género, la pandemia del siglo XXI


Pensar la contemporaneidad: violencia de género, la pandemia del siglo XXI

Hoy, domingo 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Más allá de reconocer los logros llevados adelante por mujeres en un mundo todavía dominado por el machismo, se impone dar voz a la pandemia que ensucia este siglo: la violencia que sufren las mujeres y niñas: desde el útero hasta la tumba.

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Dice UNIFEM: "Entre otros abusos, la violencia contra la mujer incluye la selección prenatal del sexo a favor del masculino, el infanticidio femenino, los abusos sexuales, la mutilación genital, el acoso sexual en el colegio y en el trabajo, el tráfico de mujeres, la prostitución forzosa, la violencia en relación con la dote, la violencia doméstica y las palizas y violaciones por parte del cónyuge. La violencia contra las mujeres y las niñas tiene lugar en todos los segmentos de la sociedad independientemente de la clase, etnia, cultura o país".

En Argentina, cada tres días una mujer es asesinada -según un monitoreo de la sede local de Amnistía Internacional- por los hombres que dicen amarlas.

Dando un giro inquietante a la cuestión y al silencio que rodeo estos hechos, Eleonor Faur, Oficial de Enlace del Fondo de Población de la ONU en Argentina, se pregunta qué pasaría si se asesinase al dueño de un supermercado con la misma frecuencia.

Este es el cuadro de situación hoy, según estadísticas de la ONU:

-Actualmente, muchas mujeres -en algunos países, hasta una de cada tres- son apaleadas, forzadas a entablar relaciones sexuales o maltratadas de otras maneras a lo largo de toda su vida.

-En todo el mundo, durante su lapso vital, una de cada cinco mujeres será víctima de violación sexual o de intento de violación sexual.

-La mitad de las mujeres víctimas de homicidios son asesinadas por sus esposos o compañeros, o por ex esposos o ex compañeros.

-Para las mujeres de entre 15 y 44 años de edad, la violencia es una importante causa de defunción y discapacidad.

-Más del 80% de las víctimas de trata de seres humanos son mujeres.

-Más de 130 millones de niñas y mujeres que hoy están vivas han sido objeto de mutilación genital femenina.

-Sobre la base de los datos recogidos acerca de 24.000 mujeres en diez países, entre 55% y 95% de las mujeres que han sido objeto de malos tratos físicos por sus compañeros nunca han acudido en busca de ayuda a una ONG, a un albergue o a la policía.

Teléfonos donde solicitar ayuda en la Ciudad de Buenos Aires:

- 137

- 4370-4600, internos 4510 y 4514.





Argentina: Violencia de género. Leyes adecuadas, Estado incapaz

Irina Santesteban (LA ARENA)

A pesar de los avances legislativos en materia de prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, la falta de políticas públicas y presupuestos acordes, más la indiferencia policial y judicial, siguen produciendo hechos desgraciados, que podrían evitarse.

El pasado 5 de mayo, en Tacuarendí, una pequeña localidad del norte santafesino, cercana a Villa Ocampo, una trabajadora social sufrió un salvaje ataque a manos de un comerciante que había sido denunciado por maltrato y violencia doméstica. Marianela Tours concurrió al domicilio de Alfredo Brac, acompañada por una médica, María Liz Santín, para intervenir en el caso denunciado por la esposa de Brac, quien había abandonado su hogar por las terribles palizas que le propinaba su esposo. Haciendo gala de la peligrosidad que subyace en todo hombre golpeador, Brac tomó un cilindro metálico de 1,5 metros de longitud y comenzó a golpear salvajemente a la profesional, quien se protegió con su maletín. No obstante, terminó con un corte en la cabeza y con una de sus manos prácticamente destrozada.

No terminó allí la tragedia de Marianela, pues al concurrir a la comisaría de Tacuarendí, no quisieron tomarle la denuncia hasta que no la viera el médico policial de Villa Ocampo. Este profesional no quiso concurrir a la comisaría y le exigió que fuera a su consultorio. Finalmente, la trabajadora social fue llevada al hospital de Reconquista, donde fue atendida y debió quedar internada por un corte profundo en el cuero cabelludo. Los golpes fueron de tal magnitud que debió ser operada, pues tenía los tendones extensores de la mano izquierda "totalmente destrozados". Marianela forma parte del programa Médicos Comunitarios de la Nación, tiene un contrato de 2.000 pesos mensuales y no tiene obra social.

Violencia congénita

Por la repercusión pública de este lamentable hecho, se conoció que la situación de violencia en el hogar de la familia Brac tenía más de 10 años, y que la señora había realizado por lo menos cinco denuncias en la policía y la justicia, sin ningún resultado. Así, la señora Brac dejó su casa y se fue a vivir a Rosario, llevándose a la menor de sus hijas, de 3 años. Las otras dos hijas, de 10 y 11 años, quedaron con su padre, y cuando una de ellas llamó a su madre para que la busque, la mujer volvió a Tacuarendí, pero antes de concurrir a su antiguo hogar, solicitó la intervención del Centro de Salud de la localidad, adonde trabaja Marianela Tourn.

A pesar de las denuncias, nunca la policía ni la Justicia citaron siquiera a Alfredo Brac, quien volvió a hacer gala de su violencia machista, atacando a una profesional por el solo hecho de haber concurrido a su casa para hacer una entrevista y comprobar el maltrato denunciado por la esposa.

El caso conmovió a la provincia de Santa Fe y originó la intervención de la Cámara de Diputados provincial, a iniciativa de legisladoras que promovieron un proyecto de ley, repudiando el hecho y exigiendo al gobierno santafesino un mayor presupuesto en la implementación de los programas de erradicación de la violencia familiar.

El proyecto lleva la firma de las diputadas Alicia Perna, Mónica Peralta, Analía Schpeir, Lucrecia Aranda, Nidia Goncebat, Alicia Gutiérrez y Estela Méndez de De Micheli y pone de manifiesto el desamparo de las víctimas en el ámbito del Poder Judicial, que frente a cinco denuncias penales contra la persona del agresor, no tomó medida de prevención alguna, ni con la familia ni con la trabajadora social que intervenía para definir la tenencia de las hijas, dejando en evidencia, una vez más, la impunidad judicial en hechos de violencia contra las mujeres.

"No te metas"

Según reconocen todos quienes trabajan en esta temática, en muchas localidades del interior, la policía directamente no toma denuncias de violencia familiar, con la vieja y patriarcal concepción que dice "no hay que meterse" y que estos problemas deben arreglarse en el seno del hogar. Justamente, la legislación sancionada en los últimos años, tanto a nivel nacional como en las provincias, combate esos prejuicios que durante décadas contribuyeron a que la violencia hacia las mujeres no fuera visible. Si a eso se le suma la indiferencia o complicidad de la policía (los agentes policiales son uno de los grupos que más denuncias tienen por violencia familiar), y la inacción o lentitud de la justicia, hechos como el de Tacuarendí no constituyen casos aislados.

La llamada violencia de genero, no sólo abarca la violencia doméstica, esto es los malos tratos o actos violentos perpetrados en el seno de la familia, por otros miembros de la familia, mayoritariamente varones (padres, abuelos, tíos, hermanos, etc.). Se considera también violencia de género la perpetrada en la comunidad en general, que puede ir desde los actos más graves como el abuso sexual, la trata de mujeres o la prostitución forzada, hasta el acoso y las intimidaciones en el trabajo o en instituciones educacionales. Y es también violencia de género la que se realiza desde los poderes del Estado, o es tolerada por éste, por ejemplo, las mujeres presas, o dentro del Poder Judicial, cuando se refleja un contenido discriminador en las sentencias judiciales.

Control patriarcal

La modalidad de la violencia de género es el factor de riesgo o vulnerabilidad que tienen las mujeres, por el solo hecho de pertenecer al género femenino, vulnerabilidad que se agrava si a esa circunstancia se le agregan otros factores, como la etnia, clase social o discapacidad. En su gran mayoría, los agresores son varones, aún cuando la víctima puede ser una mujer o un varón. La motivación de la violencia de género son consideraciones tales como el fortalecimiento del poder masculino, los privilegios o ideas de superioridad propias de ese sexo, etc.

Aún con los avances de los últimos años, respecto a la visibilidad de la violencia contra las mujeres y su previsión en leyes que pretenden erradicarla, esta violencia es sistémica y estructural. Constituye un mecanismo de control patriarcal sobre las mujeres, que ha sido construido sobre la base de una ideología centrada en la superioridad masculina y la inferioridad femenina, y que intenta perpetuar roles sexuales y estereotipos estructurados socialmente, a partir del predominio económico y político de los varones, y la consecuente dependencia de las mujeres.

Según la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como "Convención de Belem do Pará" de 1994, la violencia de género constituye una violación a los derechos humanos y por ellos entre sus disposiciones reconoce, entre otros, como derechos de las mujeres: a una vida libre de violencia tanto en el ámbito público como privado; al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos humanos y a las libertades consagradas por los instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos; a que se respete su vida y su integridad física, psíquica y moral; a la libertad y seguridad personales; a no ser sometida a torturas; a que se respete la dignidad inherente a su persona y que se proteja a su familia; a la igualdad de protección ante la ley; a un recurso sencillo y rápido ante los tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos. Los Estados partes de esa Convención reconocen que la violencia contra la mujer impide y anula el ejercicio de esos derechos.

Hay leyes, pero...

Históricamente se pensó que la violencia familiar, una de las manifestaciones de la violencia de género, era un problema privado, íntimo, y que debía ser resuelto al interior de cada familia. Por ello es que, durante muchos años, nuestra sociedad no tuvo una legislación acorde a esa problemática y que, en consecuencia, la violencia familiar no fuera entendida como lo que efectivamente es, un fenómeno social creciente y complejo.

Actualmente, aunque casi todas las provincias cuentan con instrumentos legales que tienen por objeto prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres, y a nivel nacional existe una amplia y avanzada legislación en esta temática, casos como el de Marianela Tourn no son una excepción, sino que constituyen manifestaciones de una violencia que parece no cesar. Y es que además de contar con presupuestos adecuados para los programas que intentan erradicar y prevenir la violencia de género, es necesario también una acción más profunda por parte del Estado, en materia de educación y comunicación, que elimine los estereotipos en programas de televisión o publicidades, así como dotar a los contenidos de la enseñanza, desde el mismo jardín de infantes, que den a nuestros niños, niñas y adolescentes una educación con contenidos de género, donde se enseñe que todos y todas tenemos los mismos derechos y que ninguna persona, sea varón o mujer, tiene derecho a ejercer violencia sobre otro/a.

Es una tarea difícil, pero si el Estado y en particular la Justicia y las fuerzas policiales, siguen mirando hacia otro lado, la violencia contra las mujeres seguirá su curso ascendente.

[Fuente: Argenpress]

Mariana Carabajal: "Faltan políticas de Estado para el género"

Sociedad

Publicado 20 de octubre

Puerto Iguazú (Patricia López Espínola, para Línea Capital). En el Instituto Tecnológico Iguazú se realizaron las Jornadas de Capacitación sobre Prevención y Lucha contra la Trata de Personas, destinadas a fuerzas de seguridad y a los periodistas. Fue organizado por la provincia y el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación , junto con la Organización Internacional para las Migraciones y la Coalición de ONGs Alto a la Trata y Esci.

Una de las expositoras fue Mariana Carbajal, periodista de Página/12 y especialista en el tema género.

En diálogo con Línea Capital, Carbajal señaló que aún queda mucho para avanzar en cuestiones relacionadas con el género. En ese sentido, recordó una nota suya, publicada en Página, en la que planteó los funcionarios que cargan con denuncias por violencia doméstica y sin embargo siguen impunes. “Es el caso del ex intendente de Santa Rosa, La Pampa , Juan Carlos Tierno, quien tenía denuncias por haber sido golpeador de su ex mujer y madre de sus dos hijos. Esto se había convertido en vox pópuli en la ciudad de Santa Rosa, sin embargo, las encuestas parecían darlo como ganador cuando se presentó para ser reelecto como candidato a intendente del PJ, por suerte finalmente perdió. Mi reflexión en el diario giraba en torno a qué pasa en la sociedad que una violación de los derechos humanos tan extendida como es la violencia de género y que sufren las mujeres en la Argentina y en el mundo no es cuestionado socialmente, como que se separa la vida privada de la pública. Y así como en otro momento la violación de los derechos humanos no era cuestionada -estoy hablando de la última dictadura militar- y ahora existe una política clara de Estado de llevar a juicio a los torturadores y en el Ejecutivo hay un discurso fuerte en este sentido, me parece necesario empezar a erradicar por lo menos a funcionarios golpeadores, funcionarios electos o no”.

La joven señaló que habría que demostrar una fuerte política de Estado en contra de la violencia hacia las mujeres, y reformar las leyes ya vigentes en términos de violencia. “Hay un proyecto que está dando vueltas en la Cámara de Diputados, el Ejecutivo elaboró otro proyecto que nunca lo envió al Congreso; pero no es por ahora un tema prioritario de la agenda mediática, entonces creo que un tema tan grave como es la violencia que sufren las mujeres en el interior de sus casas por sus parejas, sus hombres cercanos quienes las deberían cuidar, muchas de ellas terminan muertas, asesinadas y eso lo vemos a diarios en los medios”, dijo

Impacto de la violencia

Para la licenciada en Comunicación Social, además hay una grave falencia en el país en cuanto a la falta de estadísticas de mujeres asesinadas por sus parejas. “Ahora se está empezando a trabajar al respecto para medir la magnitud del impacto de la violencia como sí se está haciendo en otros países, porque el diagnóstico nos permite actuar en política pública y la falta de diagnóstico hace que no sepamos hacia dónde tenemos que ir”.

Mariana Carbajal sostuvo que espera que el trabajo que está realizando el Ministerio de Justicia tenga continuidad, “pero ya es un paso importante haber instalado una oficina para las víctimas contra las violencias que dirige la doctora Eva Giberti. También en el tema trata de personas están dando señales de preocupación con esa oficina específica de atención a las victimas rescatadas, además de la capacitación al personal de las fuerzas de seguridad, algo que es fundamental. Creo que son pasos auspiciosos y ojalá sea una política que empezó y que continúe, pero eso lo sabremos a futuro, no?”, se preguntó.

Dentro del periodismo gráfico, Mariana Carbajal es una de las precursoras en imponer en los medios nacionales el tema sociedad y género, aunque con humildad indicó que “hay buenas experiencias en este sentido en todos los medios porque hay buenos periodistas que se ocupan con compromiso de esto, y muchas veces hay compromiso personal. En mi caso tengo la suerte de contar con el acompañamiento del diario que le interesa publicar esos temas y eso facilita mi trabajo; pero creo que los temas sociales en estos últimos años han ganado más la tapa de los diarios, y son los temas de los que también habla la gente, más allá de la crisis económica o del conflicto el campo, son temas que le importan y los periodistas tenemos que ir reflejando esto de la manera en que podamos, ir visibilizando temáticas que hasta hace algunos años estaban poco habladas”.

Esfuerzos aislados

Aunque Carbajal admite que el tema del género y su problemática no está en la agenda, en algunos Ministerios es posible encontrar interés, por ejemplo en Defensa donde hay una ministra mujer (Nilda Garré) se hicieron transformaciones inéditas en las Fuerzas Armadas en todo el Ministerio con una perspectiva de género muy interesante; quizás en otros Ministerios donde no hay tanto compromiso no se lo vea; pero también lo que está haciendo Eva Giberti es muy bueno. Tal vez lo que se observa es que son esfuerzos aislados y no ocurre como en otros países, por ejemplo España en que hay un plan de igualdad de oportunidades y de trato todos los años, y es el marco para que se trabaje a nivel nacional en todas las áreas para lograr una sociedad más justa desde las políticas públicas”, dijo.

La periodista también defendió a los suplementos que se editan dentro de los diarios, porque es otra posibilidad de publicar notas que quizás no se puedan meter en el cuerpo central de los diarios, “pero por ejemplo en ellos una puede tener más espacio para explayarse en notas más extensas, por supuesto que siempre hay que pelear para que las notas sobre género se posicionen como tema central o como parte de los títulos de tapa de los diarios”.

Mirada machista

Acerca de la mirada femenina en los medios de comunicación, Carbajal opinó que no cree que haya una conspiración contra las mujeres en las redacciones “hay ámbitos periodísticos más amigables y otros no tanto, porque la mirada machista está muy inmersa en muchas redacciones y la mayoría de las veces los que deciden son varones, y a veces pecan por ignorancia, y por eso se presentan las noticias desde una mirada que ha sido histórica y es la de los hombres. Tenemos que empezar a pensar que la sociedad está conformada por hombres y mujeres y que hay otra mirada; que una le puede dar a la noticia aportando esta construcción con la responsabilidad que tienen los medios de comunicación de contribuir a una sociedad más democrática”.

Agregó que a veces sucede que el hecho de que sea mujer la que dirije un medio de comunicación “no significa que tenga un mayor compromiso hacia sus pares, quizás sí puede aportar que por ser mujer tenga una mirada femenina a los temas, y no haya sólo una mirada masculina, pero también es cierto es que si no hay un aprendizaje de perspectiva de género, muchas veces repetimos los mismos esquemas del hombre sin darnos cuenta, y no es nada conspirativo, sino que es parte de lo que nos atraviesa porque es lo que nos transmitieron durante siglos”, remarcó.

[Fuente: Línea Capital]


SOCIEDAD › EN 2007 FUERON ASESINADAS 207 MUJERES, EN SU MAYORIA A MANO DE ESPOSOS, NOVIOS O EX PAREJAS

La violencia sexista causa cuatro muertes por semana

El relevamiento lo hizo una organización feminista, en base a las noticias publicadas por los medios de todo el país. Son 207 historias trágicas que muchas veces terminan con el suicidio del homicida. Reclaman la sanción de una ley para erradicar la violencia de género.

Por Mariana Carbajal

Daiana Giselle García, de 14 años, vivía en General Roca, Río Negro. La asesinaron estrangulándola. Estaba embarazada de siete meses. En el abdomen dejaron escrito: “Te gané Juan, me la llevé yo”. El culpable habría sido su pareja, César Offidani, de 25 años, quien se entregó a la policía. A Roxana Edith Collado, de 37 años, de San Rafael, Mendoza, la mataron a martillazos. Su amante Luis González reconoció que la golpeó con un martillo porque ella se negaba a dar por terminada la relación, y fue detenido. El de Daiana y el de Roxana fueron dos de los 207 femicidios que se produjeron a lo largo de 2008. La cifra es espeluznante. En promedio, cada semana fueron muertas cuatro mujeres como consecuencia de violencia sexista, a manos de esposos, concubinos, parejas, novios o ex parejas, algún desconocido que ejerció violencia sexual o un familiar cercano, de acuerdo con un exhaustivo informe sobre femicidios realizado por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, a partir de los casos publicados en diarios de distribución nacional, provincial y agencias de noticias. En España, donde la problemática de la violencia de género es prioridad de Estado desde que José Luis Zapatero llegó al poder, los femicidios fueron en el último año 73, casi tres veces menos que en la Argentina, aun cuando aquí hay unos diez millones menos de habitantes.

Leer el informe de La Casa del Encuentro estremece. No se trata de un número estadístico, gélido y despojado de rostro. Cada uno de los 207 crímenes tiene nombre y apellido. Son historias de vida truncas por una violencia que se naturaliza, que en la mayoría de los casos no pasan de ser una noticia pequeña en los medios.

El trabajo lleva el título “No mires para otro lado. La indiferencia te hace cómplice”. “Lo difundimos con la intención de sensibilizar y socializar uno de los tantos efectos de la violencia sexista, tal vez el más extremo, en nuestro país”, explicó ayer a Página/12 Fabiana Tuñez, coordinadora general de la asociación civil. La entidad, con sede en el barrio porteño de Almagro, trabaja contra la violencia de género. El 3 de cada mes marcha frente al Congreso en reclamo de la aparición con vida de las cientos de mujeres chupadas por redes de trata en el país y los fines de semana monta “carpas itinerantes” en plazas de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, para visibilizar el flagelo de la violencia contra las mujeres.

“Estamos hablando de que hay un Cromañón por año de mujeres y nadie reacciona. Hay que pensar que estamos marcando un piso, porque la cifra puede ser mayor dado que no hay registros oficiales y nuestro informe toma en cuenta los casos publicados en diarios y agencias de noticias”, señaló Tuñez.

Sobre los 207 casos, 16 femicidios fueron producidos por integrantes de alguna de las fuerzas de seguridad.

La mayor cantidad de víctimas tenían entre 31 y 50 años, pero también hay niñas de 2, 3, 6, 7, 8 y 13 y adolescentes de 14, 15, y 16 años. Y una mujer de 82.

El informe revela que los culpables señalados en el momento de publicación del caso son en primer lugar esposos, concubinos, parejas y novios; en segundo lugar, ex parejas, en tercer lugar, desconocidos que ejercen violencia sexual, y en cuarto lugar, personas con alguna vinculación familiar directa: padres, hermanos o hijos.

“La violencia contra las mujeres y niñas es una cuestión de política pública y derechos humanos. Es urgente que se profundicen las políticas públicas, que han demostrado ser insuficientes. Es imperiosa la sanción de una ley integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género”, consideró Tuñez. Como informó Página/12 en su edición del domingo, existen en la Cámara de Diputados diversas iniciativas, una de ellas con media sanción del Senado, pero desde hace varios años es una asignatura pendiente la aprobación de una nueva legislación, acorde con la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, ratificada por la Argentina el 5 de julio de 1996 y convertida en Ley Nacional Nº 24.632.

Los femicidios son la punta del iceberg de la violencia machista. La cifra de mujeres víctimas de un homicidio, en realidad, es ínfima en comparación con la gran cantidad que convive a diario en su círculo íntimo con golpes, amenazas, bofetadas y otro tipo de violencias. Muchas de ellas pueden salir de ese círculo. Otras, en cambio, permanecen en ese escenario de terror por años. Muchas quedan con lesiones y marcas en su psquis de por vida. Algunas son asesinadas.

La violencia de género no sólo hace referencia a la violencia física y sexual ejercida contra las mujeres, sino también a la psicológica, social, económica e institucional que padecen. La violencia machista es “un problema estructural directamente relacionado con la desigualdad entre los géneros”, advirtieron recientemente en un informe difundido en el país las agencias de la ONU Unifem y Unfpa. Se estima que al menos una de cada tres mujeres ha sido o será golpeada, forzada a mantener relaciones sexuales o sufrirá algún otro tipo de malos tratos a manos de su pareja a lo largo de su vida.

Tuñez aclaró que debido a que no existen estadísticas oficiales, en el informe no están contempladas las mujeres que ingresan a los hospitales con evidencia de haber sufrido violencia de género (en muchos casos hay denuncias anteriores por maltrato) y que en los certificados de defunción figurarían como “muerte por paro cardiorrespiratorio”.