martes, 20 de marzo de 2012

Las aventuras del Jinete



AVENTURAS DE UN JINETE
HIPOTETICO: UN VIAJE APASIONANTE AL REINO DEL CONOCIMIENTO
Leonardo Moledo y Nicolás Olszevicki
Capital Intelectual

Por Ezequiel Acuña
En una de las últimas entrevistas del libro, el Jinete Hipotético se encuentra con François Dosse, historiador francés, con quien conversa sobre la figura del intelectual y su rol en la sociedad. Allí, Dosse sostiene que hoy el intelectual se enfrenta a la parcelación del saber y que entonces, afirma, está a mitad de camino entre el laboratorio y la divulgación, y debe “tratar de aclarar las cosas que están pasando, pero no desde una posición elevada sino desde una posición más modesta, la de un individuo que está a la escucha del laboratorio de los sentimientos y que lo traduce de tal manera que sea inteligible”. Qué otra cosa es el Jinete Hipotético sino ese intelectual a caballo, entre la ciencia dura y la comunicación. Quienes lo conozcan ya tendrán una clara idea de sus aventuras, todos los miércoles en la sección de Ciencia de este diario, Página/12. Para los que no, es una buena oportunidad.
Aventuras de un Jinete Hipotético recopila diecisiete diálogos con científicos dedicados a la investigación en el área de las ciencias sociales. El recorrido trazado por los autores (y recopiladores de los papeles que dan cuenta de las aventuras de este caballero hipotético, que dejó abandonados en el café La Orquídea) es un recorrido intrigante y ameno.
Nicolás Olszevicki y Leonardo Moledo eligieron, para el inicio, dos entrevistas sobre el país y su gente. Y funcionan como una apertura en un doble sentido, porque abren el libro y porque abren la sensibilidad del lector a escuchar investigaciones y resultados que probablemente vayan en contra del sentido común. Así, las dos primeras aventuras derriban dos mitos argentinos: que nuestro país es el país de las praderas y las vacas y que los argentinos somos todos descendientes de los barcos. Por un lado, la geógrafa Elena Abraham explica que el 75 por ciento de la Argentina tiene condiciones de sequedad, es decir, que es un país de “tierras secas” a pesar de lo que Lugones y Darío puedan haber cantado a los ganados y las mieses. Por el otro, el biólogo Daniel Corach, que se dedica a analizar genética de poblaciones, le revela al Jinete que el 60 por ciento de los habitantes de este país tenemos antecedentes amerindios.
Las entrevistas del Jinete son variopintas y van trazando un mapa de nuestro país y de las investigaciones sociales sobre la Argentina. A la curiosa apertura le sigue un capítulo dedicado a los tiempos remotos. Allí, el Jinete Hipotético investiga el poblamiento de América y la vida de las poblaciones más antiguas de la región, cabalga de norte a sur del país, desde los asentamientos diaguitas hasta los onas. En Tierra del Fuego tiene una interesante conversación sobre el arte mobiliario, las lanzas y artefactos de los canoeros de pueblos de hace 6 mil años. Del más remoto pasado, el Jinete salta al presente con un par de diálogos sobre los pueblos originarios hoy. Primero, con Pablo Wright, sobre los qom y la relación entre las tradiciones milenarias y las políticas estatales modernas. En segundo lugar, Juan Carlos Radovich y Alejandro Balazote responden sobre cómo viven los mapuches hoy en día, su integración en los pueblos y ciudades, y la recuperación y conservación de su cultura. Y después sostiene una discusión amigable con Ana Carolina Hetch sobre las lenguas del país y la necesidad o no de conservarlas, las necesidades identitarias, los intereses políticos de defenderlas, y la adaptación del hombre a los cambios de la lengua, que es siempre variación (la verdad es que el Jinete aquí se luce).
Después de los pueblos originarios, el Jinete, que a pesar de ser Hipotético se preocupa por la gente de carne y hueso, sigue derribando mitos argentinos y divulgando investigaciones históricas. En una entrevista le revelan que en el siglo XIX abundaban los pequeños y medianos productores rurales y que los famosos gauchos, supuestos centros de la vida rural sin ligaduras familiares, son personajes construidos y míticos; en otra le confiesan que en Buenos Aires hay una gran población de afrodescendientes, afroargentinos, aunque no parezca. Luego siguen los inmigrantes y las fronteras, el desarrollo de las elites en el proceso de modernización, el evangelismo y las religiones en el país, su interacción con el Estado y la sociedad, y el ya citado sobre los intelectuales. Además, el Jinete Hipotético se da el gusto de conversar con Ernesto Laclau sobre populismo, sus límites y alcances, su formación y beneficios.
El viaje del Jinete es largo e intenso y no puede evitar esperar que las aventuras de este caballero hipotético continúen.