miércoles, 18 de julio de 2012

No nos olvidemos de los algarrobos

DIALOGO CON ALICIA BURGHARDT, DOCTORA EN BIOLOGIA

Gran parte de nuestro país tiene zonas áridas o semiáridas donde crece el algarrobo, que tiene una larga tradición entre los pueblos originarios, y que ha sido objeto de una marcada deforestación.

–Usted dirige el grupo de plantas vasculares.
–Así es.
–¿Qué son? –Son aquellas plantas que tienen un sistema de conducción de los líquidos, ya sea del agua o de las sales que absorben del suelo o de las sustancias elaboradas que producen en tallos y hojas, que les permitió en el curso de la evolución adquirir tamaños grandes. Si no fuera por esa conducción, solamente podría recibir el agua del suelo y sin un buen sistema de “cañerías” sería imposible que tomara altura.
–¿Cuáles son las plantas no vasculares? –En la clasificación actual, las briófitas, que incluyen entre las más conocidas a los musgos, y hay otras plantas que se llaman hepáticas, parecidas a los musgos.
–¿Y las algas? –Las algas verdes están incluidas dentro de las plantas no vasculares. Digamos que el sistema de clasificación es dinámico, que actualmente está vivo. No es una cosa que es así o no es así. Como es nuestro sistema de referencia, está hecho un poco por nuestras mentes. Que nosotros intentemos que refleje una cosa u otra de acuerdo con las filosofías clasificatorias imperantes, es otra cosa.
–¿Las clasificaciones están en nuestras mentes o están en la realidad? –Bueno, hay toda una rama filosófica que estudia esto.
–¿Pero usted qué piensa? –Yo pienso que existen relaciones entre individuos, que hay relaciones más estrechas entre algunos que entre otros, y que las clasificaciones son sistemas de referencia que nosotros imponemos y que algo de real tienen que tener, porque a pesar de que uno vaya cambiando la filosofía, hay determinadas cosas que no cambian, determinados grupos que siguen siendo grupos. Se me hace a mí, entonces, que si yo cambio lo que yo estudio, o cambio el algoritmo matemático que uso, de todas las maneras tengo determinadas categorías que se mantienen, sospecho.
–Y es lógico que sospeche que hay algo en la realidad que impone ese sistema clasificatorio. Hay por lo menos un taxón del que no podemos dudar, que es el de la especie. –Pero también la especie tiene muchas definiciones distintas. Por ejemplo, la especie biológica, que habitualmente es la más nombrada y que a los zoólogos les cae como anillo al dedo, a los botánicos no nos viene tan bien. La definición que dice que los individuos pertenecen a una misma especie cuando pueden tener hijos entre sí, y se diferencian de otras similares por eso, no nos sirve. Porque entre las plantas lo que pasa es que hay entidades que mantienen una cohesión genética, pero que pueden reproducirse con otras especies. Entonces hay multihibridación, cosa que en los animales existe pero es mucho menos frecuente. En las plantas, un 80 por ciento son poliploides, es decir, tienen duplicado el número de cromosomas.
–¿Y entonces? –Eso produce muchas distorsiones y dificulta la aplicación de un concepto de especie determinado. Por ejemplo: el poliploide puede no reproducirse con el diploide que le dio origen. Con lo cual ya se separa como una nueva especie. O puede reproducirse, pero igualmente mantener su cohesión como poliploide. Es bastante complejo el tema en plantas. Hay también plantas que se reproducen sin necesidad de contacto sexual. En algunos casos la reproducción asexual es a través de semillas, por más raro que parezca.
–Ahora, por lo que me dijo, las plantas vasculares son el grueso de las plantas que vemos. –Sí.
–Dentro de ese terreno, ¿qué es lo que estudia? –Un género de plantas leguminosas, los algarrobos. Yo trabajo específicamente con algarrobos; he trabajado también con otras plantas de zonas áridas o semiáridas. Nuestro país tiene una gran extensión de zonas áridas y semiáridas, lamentablemente cada vez más por diversas situaciones climáticas. Los algarrobos como género ocupan en nuestro país desde el norte hasta el paralelo 42, y desde este a oeste todo el país excepto la provincia de Misiones.
–El algarrobo tiene una larga tradición; a partir de él se produce la aloja. Y además está muy presente en las mitologías de los pueblos originarios. –Sí.
–¿Y qué hace usted con los algarrobos? –Actualmente estamos trabajando para el rescate del germoplasma de individuos potencialmente útiles para el hombre, y suponemos que han sido mejorados o por lo menos seleccionados. Nosotros encontramos, en nuestros viajes, que hay ciertas zonas donde hay árboles muy añosos, con frutos extremadamente grandes, y que suponemos que han sido seleccionados por los pobladores originarios justamente para obtener los frutos. Actualmente, el algarrobo se ve diezmado por diversas cosas, una de las cuales es que se pusieron de moda los muebles de esa madera sin una buena política de reforestación. Las leyes proteccionistas existen, pero ya sabemos qué es lo que pasa. Además, mucha gente usa el algarrobo como leña, y de esta manera se van destruyendo árboles que potencialmente pueden servir, por ejemplo, para un emprendimiento agroforestal.
–¿Cuál es el fruto del algarrobo? –Es como una vaina gruesa que tiene una pulpa bastante desarrollada, y es esa pulpa que está más desarrollada en diversos árboles la que se muele y se usa, por ejemplo en el norte de Perú, para hacer una bebida que se llama algarrobina, o café de algarrobo, o harina de algarrobo. La harina de algarrobo tiene muchas propiedades, es altamente energética.
–¿Dónde se consigue? –Bueno, ahora hay varias ONG que están trabajando con pueblos del norte (Formosa y Chaco). Es algo muy común, son zonas en las que algunas comunidades viven del algarrobo. Cambiando un poco de tema, yo recuerdo que cuando estaba en tercer año de la secundaria, mi profesor de física dijo que todo científico termina siendo filósofo. Eso me marcó mucho y me llamó mucho la atención. Como estudiosa de la naturaleza (que es lo que vemos), me planteo qué es la realidad a cada rato.
–A mí me interesa mucho esto. Ahora seguimos con eso. Pero usted me habló en algún momento de germoplasma, o lo leí en algún lado del laboratorio. ¿Qué es eso? –En estas plantas, son las semillas. Cuando uno va a hacer un trabajo de investigación en variabilidad de plantas, o un estudio sistemático con el objetivo de describir los límites precisos de las especies, lo que hace es recorrer las áreas donde se encuentran estas especies, hace un ejemplar de herbario para guardar (porque es la única prueba de que lo que uno está describiendo realmente existe), y cuando queremos guardar semillas tenemos que hacerlo en bancos de germoplasma. No para todas las especies el germoplasma son las semillas, pero sí para los algarrobos.
–Usted lo que hace, entonces, es estudiar la variabilidad de los algarrobos. –Sí. Lo que hacemos es estudiar la variabilidad existente para determinar lo más certeramente posible cuáles pueden ser las especies. Como tenemos el problema de que las especies están determinadas por un efecto cohesivo y no por un aislamiento reproductivo, se hace más complicado.
–¿Qué quiere decir cohesivo? –Que existe un pool genético que se mantiene adentro de un grupo. El pool genético pasa de padres a hijos, pero a su vez puede tener cruzamientos con otro grupo cohesivo igual, sin perder la cohesión propia. Si existen un grupo A y un grupo B y se reproducen entre sí, lo esperable sería que aparezca un grupo C entre ellos dos y listo. Pero eso no pasa.
–¿Y por qué no pasa? –Eso es algo que tiene que seguirse estudiando. Los mecanismos de aislamiento pueden ser precigóticos (o sea, antes que se produzca la unión de las gametas) o poscigóticos.
–O sea que hay grupos que tienen relaciones sexuales con otros grupos pero no producen descendencia. –O la producen, pero sin eliminar los dos grupos originales. Esa es una de las maneras de especiación, que se llama “especiación híbrida”. La especie A y la especie B dan un híbrido C.
–¿Por qué es importante para nosotros esto? –En mi opinión es una de las economías regionales que es necesario mantener; es parte de las tradiciones de nuestros pueblos originarios. Y por otro lado, como en el mundo hay cada vez más zonas áridas y estos árboles son unos de los pocos árboles que pueden prosperar, tenemos que alentar su estudio. Es importante conocerlos, porque si no pueden ocurrir cosas como que se repartan semillas de algarrobo a granel y se creen grandes plagas (cosa que ha ocurrido). El algarrobo, si no se lo conoce, es Dr. Jekyll y Mr. Hyde: hay ciertas especies que conviene usar y otras que no, porque son potencialmente invasivas.