lunes, 3 de septiembre de 2012

LOS CANALES MARCIANOS



En el año 1877, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli afirmó haber visto, en la superficie de Marte, delgadas líneas oscuras, que conectaban entre sí regiones también más oscuras que el resto de la superficie, y las llamó "canali" (canales). La palabra prendió inmediatamente y se enganchó con ciertas concepciones vigentes sobre el sistema solar, según las cuales Marte era un planeta mucho más antiguo que la Tierra (así como Venus era un planeta más joven).

Si era más antiguo y aplicando a rajatabla la teoría de la evolución, era natural pensar que estaba habitado por seres con una civilización más adelantada que la nuestra. En su edición de 1879, la Encyclopedia of Spurious Science, empecinada como siempre en el disparate, exponía la teoría completa: "Marte: planeta más antiguo que la tierra, [siguen datos astronómicos, en su mayor parte erróneos], habitado por seres inteligentes. Una progresiva sequía -propia de milenios de erosión ha desertificado su superficie, obligando a los habitantes del planeta a la construcción de canales que transportan el agua acumulada en los casquetes polares con fines de irrigación de las superficies desérticas, a cuyos lados puede observarse una frondosa vegetación que avanza y retrocede siguiendo el curso de la estaciones [marcianas]". Y en la entrada correspondiente a "marcianos", de la edición de 1890, se leía (aun se puede leer, en realidad): "habitantes del planeta Marte. Portadores de una civilización más avanzada que la terrestre, los marcianos deben afrontar problemas de sequía relativa debido a la avanzada edad de su planeta. Expertos ingenieros, solucionan (o mitigan) el problema mediante la construcción de canales que transportan agua hacia las zonas de cultivo. Estos canales deben ser considerados como una obra maestra de la ingeniería contemporánea [sic], que seria imposible de realizar con los recursos terrestres. Los canales marcianos se cruzan en diferentes puntos, formando oasis [sic], que pueden imaginarse como lugares paradisíacos de insólita vegetación, de belleza perfectamente integrada a las líneas arquitectónicas de los conductos de agua". Y tras cinco páginas de descripción de la civilización marciana, terminaba con una insólita predicción "Es de esperar que el contacto -que se producirá algún día - entre marcianos y terrestres modificará de cuajo los programas universitarios de ingeniería".

Las afirmaciones de la Encyclopedia tuvieron un éxito inesperado, y los "canales marcianos" se transformaron en una creencia popular (de la misma manera que los OVNIS hoy en día). En 1897, el escritor inglés H. G. Wells publicó "La Guerra de los Mundos" novela de ciencia ficción en la que se describía una invasión marciana, y casi inmediatamente un astrónomo aficionado, Percival Lowell (1855-1916), se dedicó a la afanosa busqueda de más y más canales, y encontró prácticamente todos los que quiso.

Lowell escribió varios libros sobre el tema (Marte y sus canales, 1906, Marte como morada de vida, 1908), que fueron saludados calurosamente por la Encyclopedia, en la que se lo calificaba como "el astrónomo y escritor más grande de todos los tiempos".

Lo cierto es que, aparte de Lowell, ningún otro astrónomo veía rastros de ningún canal en Marte, a la par que se demostraba que, con los instrumentos de la época, cualquier accidente más o menos difuso se vería como una línea recta. Lo cual, por supuesto no desalentaba a Lowell (de la misma manera que nada desalienta a los cazadores de OVNIS). Ni siquiera le hizo mella el hecho de que en 1907 Edgar Wallace (el mismo que había co-descubierto con Darwin la teoría de la selección natural), a la sazón de 84 años publicara un detallado análisis químico de los datos que se tenían sobre la superficie y la atmósfera marciana, demostrando que reinaban allí temperaturas bajísimas, y que, se trataba de un mundo completamente inhabitable.

Con el perfeccionamiento de los instrumentos, los canales (y los marcianos) fueron siendo paulatinamente relegados al olvido, y hoy sabemos que Marte es un planeta desierto tal como lo mostraron las sondas que aterrizaron en él. De todos modos, los "marcianos" quedaron en la imaginería como prototipo de la vida extraterrestre. En 1938, cuando el entonces jovencísimo Orson Welles simuló por radio una invasión marciana, cientos de personas, aterrorizadas se lanzaron a la calle. Quienes hayan visto Días de Radio, de Woody Allen, recordarán, sin duda, el episodio.